11 de septiembre de 2011

La Fuerza en la Fragilidad de un Gesto.


El movimiento que ilustra la foto es un reflejo involuntario que poseen los bebes y que responde a un eco de supervivencia en épocas lejanas, un sutil gesto lleno de transcendencia : un recién llegado se aferra a la vida en contacto con un semejante.

Me encanta ofrecer el dedo índice a los bebés de amigos y familiares para comprobar como inconscientemente se agarran a la vida mediante este roce. Imagino que este sería uno de los primeros contactos que tuve con mi madre ya que fui el único de sus hijos que no amamantó, este abandono materno siempre estuvo latente en mi interior e hizo que de adulto no parara de buscar "cosas" que llevarme a la boca.

Ahora parece que se han vuelto las tornas y es ella quien se agarra a mi voluntarioso dedo intentando retener su vitalidad la cual percibo en este gesto como un débil latido que emana de un cuerpo enjuto y enfermo. Aún así este frágil toque encierra toda la fuerza de una voluntad que lucha por seguir viviendo.

Los que con este contacto comienzan a escribir el prólogo de su vida y los que se encuentran en el epílogo (como mi madre) no solo comparten el gesto también la indefensión de su naturaleza, pero mamá padece un serio handicap, el volver a encontrarse en un entorno tan hostil como un hospital.

"How fragile we are..."







17 comentarios:

Arguifonte dijo...

Preciosa y emocionante la comparación Alforte. És curioso que a mí me pasa lo mismo con los bebés: siempre me llamó la atención el acto reflejo de agarrarse al dedo que tienen.

Un abrazo y ánimo.

Ut dijo...

Es una gran luchadora, una mujer fuerte que lo está dando todo por seguir viviendo y estar cerca de vosotros.

Siento mucho su regreso al hospital, su incansable lucha y todo lo que esto supone..

Como siempre.... Mucho ánimo.

Besos

UT

Miguel dijo...

En terrenos hóstiles es cuando más fuerza se lucha para sobrevivir, Alfonso.

Bonita y entrañable entrada.

Muchos besos de animo.

Miguel

Christian Ingebrethsen dijo...

Permanece a su lado siempre que puedas porque más adelante la echarás de menos.

Besos.

Uno dijo...

Mi madre se empeñó en amamantarme y casi la palmo. Afortunadamente se dieron cuenta a tiempo de que su leche no me alimentaba correctamente.
No sabía yo que la afición al chupete venía de eso.
Nunca es una buena noticia ir a un hospital aunque a veces ayuda. Eso espero. Y cuídate.
Un abrazo

Silver's Moon dijo...

Emotiva entrada cargada de ternura. Siento muchísimo que haya tenido que volver al hospital, aunque a veces hay que dar un paso atrás para coger de nuevo impulso. Ella se sigue aferrando a la vida y eso es lo más importante.
Un beso con abrazo inmenso y mucho ánimo

...Runagay dijo...

Somos muchos los que trabajamos para reducir esa hostilidad aunque lamentablemente otras cargas de trabajo nos lo impiden hacerlo mejor. Estoy seguro de que mis compañeros malagueños estarán haciendo todo lo posible.
No sé si tu madre ingresa para tratamiento o por otro motivo, en cualquier caso te deseo toda la fuerza que hará falta para ayudarla en este trance. Un beso muy fuerte.

Gary Rivera dijo...

me ha gustado este post muchisimo!
Siempre he pensado que al comienzo y el final nos parecemos mucho, dependemos siempre de quien nos quiere!

Me dejaste intrigado, porque no te amamamanto? fue porque no quiso, tal vez no pudo??

Sea una o lo otro, lo mejor es que le des todo el amor del que dispones!

Un enorme abrazo!

deWitt dijo...

Lo primero que recuerdo de mis sobrinos es precisamente ese dedo, y, pocos meses después, la conexión visual mientras los meces en un regazo que para ellos parece el mar de la tranquilidad. Esa sensación de ser dador de seguridad es muy reconfortante, como lo debe ser para tu madre agarrar tu dedo o tu mano en estos momentos.

Yo confieso: leí tu entrada ayer pero me sobrecogió lo suficiente como para poder responderte con palabras insuficientes o estériles. Sólo pensaba: le daría un abrazo silencioso.

Así que, desde la distancia, espero que te llegue.

Besos, valiente.

SRO dijo...

Somos tan frágiles y dependemos tanto de los demás... Esta tierna entrada tuya me lo ha hecho ver o me lo ha recordado. A veces hace falta.
Y qué bien que a tu madre no le falta tu dedo
(todo tú eres un dedo, cálido y fuerte, ya se ve)
ahora que tiene que volver a ese entorno más duro
más ánimos

Rodrigo Moral dijo...

Hermosa entrada, te digo. Y me uno a DeWitt, a mí ese gesto me recuerda a mi sobrina, de inmediato.
Es parte de la necesidad humana de sentir cerca al otro, no estrictamente a esta edad, pero sí naturalmente. Pero a lo largo de la vida, es más que común que sintamos la necesidad de que alguien nos haga sentir algo, que nos roce, que nos ame.

Saludos.

Parmenio dijo...

Nunca he tenido el instinto paternal ni me han gustado demasiado los niños, pero nunca me he podido resistir a darles mi dedo y notar, con un poco de emoción, como se agarraban a mi con las ganas de la vida. Me parece una comparación preciosa y entiendo que te emociones antes ese contacto. No sueltes esa mano nunca.

Un beso (de vida)

Argax dijo...

Mucho ánimo. Cuida a tu madre y cuídate tu también.

La comparación que haces entre el mismo gesto en dos momentos de la vida me ha dejado pensativo, sobrecogido y con ese encogimiento de pecho previo al llanto.

No sé que más decirte, intento ponerme en tu lugar, cosa difícil. Un gran abrazo de los que aprietan lo justo.

Susan lenox dijo...

Hola Al, ya estoy de vuelta de mi viaje, pero eso ya lo leerás en mi blog, si te apetece.
Lo que cuentas es algo tan inmenso y profundo, yo a mi hija tampoco pudé darle el pecho y siempre lleva una manta pequeñita y también un osito panda, con el que duerme.
Al, eres muy inteligente y sabes que no puedo ponerme en tu lugar, pero me hago cargo, de lo que estás pasando, ayuda a tu madre, dalé la mano hasta el final, ayudala a terminar el camino y de mí recibe un abrazo tan fuerte como tu quierás.
Quiero que sepas que tu blog, es mi preferido entre todos y que al menos a mi me estás dando una lección de valentía y saber estar, sin artificios.

Espero que todo sea, lo más rápido y dulce posible.

Alforte dijo...

Arguifonte, es que además de todo lo que encierra es un gesto de lo más homínido.
Besos

Ut, Sí que lo fue, no dejó de sorprenderme la fuerza que encerraba en su interior.
Besos

Miguel, La voluntad humana es infatigable cuando no se quiere tirar la toalla.
Besos

Christian, mi lugar durante estos cuatro meses estaba a su lado.
Besos

Uno, Pues en esa carencia mamaria coincidimos.
En la mayoría de las ocasiones las visitas a un hospital son más perjudiciales que otra cosa para el enfermo, y para la familia los daños colaterales que conlleva son enormes.
Besos

Alforte dijo...

Silver's, Gracias por tus palabras, que pena que al final no fuera como deseabas.
Besos

Runagay, Gracias runagay, ya sabes que en tu profesión, como en las demás, hay de todo, personas humanas con vocación y gente amargada e inhumana, la última noche estuvimos bien atendidos y no me caba duda que si tu hubieras estado allí todo hubiera sido mucho más fácil.
Besos.

Gary, Gracias, dicen por ahí que llegamos a este mundo solos y nos vamos solos, no estoy del todo de acuerdo con esa afirmación, pero sí con la que dice que al principio y al final de nuestra vida utilizamos pañales.
y respondiendo a tu pregunta, no quiso darme el pecho.
Besos.

deWitt, Gracias por todos esos abrazos silenciosos, y que bonita la sensación de sentir esas miradas desde el regazo de paz de nuestros sobrinos.
Besos

Alforte dijo...

SRO, A veces se nos olvida lo frágiles que somos pero toda esta situación me lo recuerda a diario y sobre todo lo que en esta vida es fundamental; gracias por tus palabras.
Besos.

Rodrigo, En tu comentario se condensa todo lo que es fundamental en esta vida, la necesidad que tenemos de estar en contacto con lo demás, de sentir, de amar.
Besos

Parmenio, Estuve en contacto con esa mano hasta su último aliento, eso es lo que ella se llevó y a mi me queda.
Besos

Argax, Gracias argax por ese cálido abrazo, en momentos tan vulnerables se agradace.
Besos

Susan, Gracias Susan por tus palabras, como bien dices mi madre tuvo esa mano hasta al final, y aunque fue durísimo es lo que había que hacer, una mano que la llevara suavemente hasta el final de tanta agonía.
Besos