El rostro es el rasgo físico que más nos caracteriza, la parte del cuerpo que mejor refleja nuestras emociones, nuestros estados de ánimo, dicen que la
cara es el espejo del alma. Cuando alguien no se esconde y asume la responsabilidad de sus propios actos decimos que da la
cara. Somos conscientes del desdén de un médico, dependiente o funcionario cuando ni siquiera nos mira a la
cara cuando nos habla. Pero a veces no darla puede ser beneficioso.
El misterio que envuelve al dúo Daft Punk desde que decidieron desvincular su vida laboral de la personal luciendo unos cascos en sus apariciones públicas desde hace años responde a un doble motivo, prefieren que su talento musical hable por ellos y así poder seguir llevando una vida anónima despojándose de la vanidad que rodea a todo artista de éxito en forma de popularidad personal. Además todo este concepto robótico se ajusta perfectamente a su música, llegando a desarrollar en su visualmente interesante película
"Electroma" todo este universo con la historia de unos robots que anhelan ser humanos.
A nivel personal en este blog dar la
cara ( y otras partes de mi anatomía) tantas veces y en actitudes comprometidas me ha llevado a escuchar algún que otro reproche, a veces tengo roces con la parte más sensata de mí mismo por esta misma causa. La red es un escaparate a la vista de todos y sé que no sería de recibo que algunos contenidos llegaran a ciertos ámbitos de mi vida. Este es uno de los argumentos que pasa por mi cabeza cuando me planteo finiquitar este Mulholland World, pero como el hecho de compartir sórdidas anécdotas, diarreas mentales, vicisitudes varias, vida y milagros me puede como si no hacerlo supusiera una gran pérdida para la raza humana, continuo en esta virtual huida hacia delante, en cualquier caso la luz de la sensatez ejerce una auto-censura a la hora de expresar según que temas y no me gusta. Pero no hay problema, para eso quedamos a tomar un café y te lo cuento a la
cara, no?
Algo espérpentico es que lleguen a expulsate de tu propio país por la
cara ( y nunca mejor dicho), durante la última semana ha sido
noticia el caso de Omar Borkan Al Gala, el cual ha sido deportado de Arabía Saudí por ser guapo. No es de extrañar este bizarro comportamiento en uno de los países más hipócritas a nivel sexual (como todos los musulmanes). Aunque por muy mono que sea a Omar no lo veo como un hombre de verdad, para mí está a medio hacer, siempre me ha tirado más la virilidad que la belleza y él con esa barbita tan recortada y ese rimel en los ojos bien podría ganarse la vida a partir de ahora cantando
"Se me enamora el alma" en los clubs de ambiente de la costa, ya que me temo que la
cara dura y "pelúa" de Isabel Pantoja va a estar fuera de la circulación, sino en la sombra de la carcel, recluida en alguna de sus fincas. Otra sinvergüenza que además de llevarse dinero público por la
cara tiene la
cara de ir en plan víctima.